pinea

martes, 28 de agosto de 2018

Panes con Garra se abre paso


No me gusta decir que algo acaba y, aunque así sea, prefiero decir y pensar que algo nuevo comienza. En esta ocasión debo confesar que me ha costado mucho decidir qué hacer para enfocar mejor esta nueva etapa.
Habrás notado, si me sigues habitualmente, que en el último año mis publicaciones han estado relacionadas con el mundo del pan. Esto me apasiona cada vez más y veo que a ustedes les interesa mucho más esta faceta, que la relacionada con la gastronomía en general. Creo que este blog de cocina ha cumplido su función y en sus múltiples etapas ha ido evolucionando, mejorando en contenido. He aprendido muchas recetas nuevas que he incorporado a mis básicos e imprescindibles, he conocido a un montón de gente y hecho algunas amistades…me voy con la maleta cargada y lista para emprender un nuevo camino…

El mundo del pan me ha atrapado irremediablemente y en este blog no cabía tanta locura panarra, de manera que La Cocina de un Solitario echa el cierre y,después de 7 años, casi 300 recetas y mas de 300 mil visitas, mete en su maleta unos cuantos kilos de harina y emprende un camino que indudablemente debía seguir.
Me habrás echado de menos estas últimas semanas…y es que montar este tinglado al que hoy te invito no me ha dejado tiempo casi ni para dormir plácidamente, pero como bien dice el refranero…al que algo quiere, algo le cuesta, así que aquí te presento mi nueva faceta:



Panes Con Garra se abre camino en la red.

Con esta marca y esta nueva imagen, marco un punto de inflexión desde ahora. Espero que no me pierdas de vista; no obstante te invitaré formalmente, desde redes sociales, al estreno. Me verás principalmente en Facebook, Twitter e Instagram y, si no te quieres perder ni una miga de mis contenidos y productos, te puedes suscribir a mi newsletter.

El próximo 3 de Septiembre se abrirá este nuevo obrador virtual en el que te mostraré mis nuevas recetas (aunque verás cositas que me llevo de La Cocina de un Solitario) y mucho más contenido que tengo preparado y en proyecto. Si quieres saber todo lo que ofrezco en mi nuevo site, ve a la pestaña Sobre Mí y allí te lo explicaré todo.
Desde aquí solo me queda agradecerte infinitamente todo el apoyo mostrado hasta aquí, y si mis contenidos panarios te siguen interesando, te invito a que me sigas en Panes Con Garra.

Si no quieres perderte nada de mis nuevos contenidos, suscribete a mi boletín y agarra tu pan...

                                                     SUSCRÍBETE A MI NUEVA WEB


https://panescongarra.us19.list-manage.com/subscribe?u=b8b97e6f84c36f0d94207a3bf&id=d0c504af10




martes, 8 de mayo de 2018

Bizcocho citrico de claras





Esta, es una de esas recetas de aprovechamiento que no pueden faltar en tu cuaderno de bitácora gastronómico. Hay varias recetas en repostería (helados, tocino de cielo,…) que solo precisan del uso de las yemas de huevo, desechando las claras a mejor vida…o, en el mejor de los casos, para una tortilla de claras, bien condimentada, ya que la clara es algo insípida por sí misma.
Debido a la susceptibilidad que tiene el huevo de echarse a perder una vez lo cascamos, deberíamos tener claro qué hacer con las claras sobrantes, pero no olvides que estas admiten congelación. Solo debes removerlas un poco, para que pierda la textura gelatinosa y meter al congelador en un recipiente hermético apto para congelación. Para su posterior uso, solo debes pasar el recipiente a la parte baja del frigorífico durante toda la noche. Al día siguiente úsalas como si fueran frescas: merengues y tortillas de claras suelen ser los usos más socorridos.
Sin embargo, yo te propongo un bizcocho de claras que, además, no lleva demasiada grasa (aceite, en este caso) ni mucho azúcar. Lo mejor es que receta que seguí me ha permitido saber qué cantidad de ingredientes hace falta por cada clara…así que podrás guiarte de esta receta tanto si tienes 3 claras como si son 9. ¿Comenzamos?

INGREDIENTES (para 6 claras)
·         6 claras de huevo
·         120 gr de azúcar (20 gr por cada clara)
·         Sal (un pellizquin por cada clara)
·         50 gr de aceite (8 ml por cada clara)
·         120 gr de harina de simple (20 gr por cada clara)
·         16 gr de levadura química (2.5 gr por cada clara)
        *Ralladura de limón (opcional)


ELABORACIÓN:

Es muy importante que el bol y la varilla que vayamos  a usar en la elaboración del bizcocho estén bien limpios y que las claras estén bien frías para que monten debidamente.
Monta las claras con el azúcar hasta que estén bien duras y aireadas. Añade el aceite y da un par de vueltas para integrar y, a continuación, la harina y levadura tamizadas en tres veces, dando movimientos envolventes hasta integrar todo el conjunto homogéneamente.
Vertemos la mezcla en un molde engrasado o envuelto en papel sulfurizado para hornear con ventilador a 180-200ºc durante 25-30 minutos o hasta que la superficie este dorada. Pasado ese tiempo, clava una puntilla de cuchillo en el centro del bizcocho y si sale limpia, es señal de que ya está en su punto. Saca el molde del horno y deja enfriar el bizcocho unos 15-20 minutos para desmoldar sin que se rompa.
Si lo vas a calar de almíbar, hazlo justo después de sacar del horno y dentro del molde; y si lo vas a decorar con glasa, deja atemperar y preséntalo en el plato final para que la glasa no se deforme ni rompa al pasar de un plato a otro.
Como ves en la foto, yo lo dejé al natural. Elige tú como darle el toque final.


martes, 3 de abril de 2018

Mousse tradicional de chocolate






Hacía unas semanas que estaba buscando una receta o técnica básica con la que preparar una mousse de las de toda la vida. Sin natas ni gelatinas. Me resulto complicado encontrar una preparación tradicional, ya que la mayoría añadían "un poco de crema batida" para dar textura o "algo de gelatina" para mantener la estructura vaporosa de una verdadera mousse. Pero yo se que este postre tan conocido esta hecho a base de una buena crema de yemas de huevo y azúcar bien batida y suave, mezclada con las claras en su punto mas firme. Al final, seguí las directrices de mi amiga Victoria que tiene un maravilloso y vistoso blog dedicado a la repostería con flores comestibles. Visítalo, es un auténtico museo visual.
Yo, sin embargo, adapté ligeramente la cantidad de azúcar y claras según iba preparando este postre.Veamos como lo hice

INGREDIENTES:

  • 5 huevos
  • 2 claras
  • 3 cucharadas de azucar
  • 250 gr de alto porcentaje de cacao
  • 40 gr de mantequilla 

ELABORACIÓN:

Pon a derretir el chocolate troceado con la mantequilla como lo hagas habitualmente. Lo puedes preparar a baño maría, al microondas(cuidando que no se queme,hazlo en intervalos de 30 segundos y remueve cada vez) o,como hice yo, a fuego lento en un cazo antiadherente o incluso en tu Thermomix. Reserva y deja atemperar.
Separa las claras de las yemas para batirlas por separado.Yo lo hice con mi Kitchen aid. Para un buen resultado necesitarás un aparato eléctrico porque el secreto del éxito es airear y batir a conciencia y hacerlo a mano no es imposible pero el resultado no será el mismo. Las 7 claras, con una cucharada de azucar, se deben batir cuanto mas mejor y con el bol completamente limpio. Cualquier resto de grasa o residuo, dificulta un aireado perfecto. Una vez montadas, pásalas a un bol limpio y reserva en la nevera mientras acabas con el resto del postre.
Vierte las yemas con el resto del azúcar y bátelas a máxima velocidad hasta que se torne a una suave y lisa crema amarilla pálida, casi blanca. No temas en batir de más,las yemas no se van a cortar ni estropear. En mi caso prácticamente triplicaron su volumen después de unos 7-8 minutos de batido. Ahora, baja la velocidad al mínimo y ve agregando poco a poco la crema de chocolate que ya estará atemperada. Termina de mezclar a mano con una espátula de silicona.
Por último, y de tres o cuatro veces, agrega a la crema de chocolate las claras montadas, suave y lentamente,con movimientos envolventes, para no perder la textura aireda de ambas mezclas. Este es el paso mas importante. así que ármate de paciencia y verás como queda perfecto.
Reparte la mezcla en 8-10 boles de ración o en una fuente grande que llevarás a la nevera al menos 10-12 horas para que repose y tome la textura final de mousse. 

Si sigues los pasos tal y como te indico, conseguirás una verdadera nube de chocolate en tu cuchara, suave pero potente y nada empalagosa, tal y como ves en la foto.





martes, 20 de marzo de 2018

Bundcake de chocolate y café


 Este tipo de bizcocho es más denso y jugoso que cualquier otro por el tipo y cantidad de ingredientes que lleva. Y en muchos blogs, además, explican que la forma de preparar la mezcla también influye. Yo no voy a desmentirlo, pero he preparado dos veces de la forma tradicional y con todos los pasos exactos a seguir como el montado de mantequilla y azúcar, agregar los huevos semibatidos, la harina en varias tandas…En fin, que lo hago menos veces de lo que me gustaría, por la complejidad de la preparación y lo exacto que debe ser toda la liturgia en su paso a paso. Hasta que me topé con esta receta de mi querida Laura que, además, adapto de otra gran repostera como Deborah... Ellas lo simplifican todo en dos pasos y cuando lo leía y veía las fotos, me dije que eso tenía que probarlo yo también. Pues me puse manos a la obra y esto fue lo que salió.


INGREDIENTES:
·         500 ml de café
·         250 gr de mantequilla blanda
·     100 gr de cacao en polvo puro sin azucares añadidos (no vale esas mezclas para batidos de niños, ¿vale?)
·         300 gr de harina de repostería
·         300 gr de azúcar panela
·         1 cucharadita de bicarbonato
·         ½ cucharadita de sal
·         1 cucharadita de canela en polvo
·         2 huevos

ELABORACION:
Como ya dije antes, tanto Deborah como Laura simplifican al máximo la liturgia del bundcake: primero preparan la crema liquida y luego mezcla con la harina. Si, así de fácil ¿lo vemos?
Prepara el café y disuelve en el líquido la mantequilla el cacao y el azúcar. Por otro lado, y en un bol grande (yo lo hice en la KitchenAid), bate los huevos enteros hasta que blanqueen y agrega la mezcla anterior sin dejar de batir, a menor velocidad, hasta su completa homogeneidad.
Aprovecha para precalentar el horno a 180ºC sin ventilador. Y engrasa el molde a conciencia: con mantequilla y cacao en polvo o con spray antiadherente asegurando llegar a cada resquicio del molde y chimenea del mismo. Yo he usado el molde Bavaria de Nordic Ware. 


Ahora tamiza la harina con el bicarbonato, la sal y la canela y agrega en dos veces mezclando con movimientos envolventes o con la pala de tu amasadora (yo lo hice así), asegurándote que este bien mezclada la preparación. No te extrañes si la mezcla es más líquida que la de un bundcake tradicional que tiende a ser densa y pastosa. Mi preparación tenía la densidad de una natilla casera.
Vierte la preparación alrededor del molde y golpea la base para eliminar cualquier burbuja de aire en su interior. Mete tu bundcake en el horno y cocina a 180ºC durante 50 minutos. Estará cocinado cuando metiendo una brocheta en el medio del pastel, esta salga limpia y seca.
Saca el molde del horno y deja enfriar unos 10-15 minutos. Golpea el molde en la encimera y sacúdelo con suavidad para un desmolde fácil y perfecto. Dale la vuelta sobre una rejilla para que se termine de enfriar. No lo toque ni manipules hasta que pasen unas horas ya que, incuso tibio, es fácil que se rompa y desmorone.


A mí me resultó un espectacular pastel con un muy profundo sabor a chocolate con sutiles notas de café y canela. Solo puedo decir que a los comensales se les salían los ojos de las cuencas… ¡y a mí también! Por fin he encontrado una manera rápida y sencilla de preparar un bundcake jugoso, denso y duradero…este que ves en la foto lo hornee un jueves, y no se probó hasta el domingo… aún recuerdo lo que sufrí esos días, mirando y remirando a través del porta-tartas ese delicioso pastel negro… ¡cuando abría la tapa, el olor embriagaba toda la cocina!

En la foto lo propuse con una salsa de frutos rojos que atenuaba la intensidad del cacao, todo un acierto, según los comensales. ¡Disfruta!

martes, 13 de marzo de 2018

Risotto de calabacín y gambas






Hoy te propongo una receta que en muchos sitios que visito y blogs que leo esta algo alejada de la realidad. Y es que encontrar un verdadero risotto italiano parece tarea imposible. Aún no puedo entender como un restaurante se puede llamar italiano si preparan un risotto con nata.
Un verdadero risotto es aquel cuya cremosidad se consigue con un arroz especial (que suelen tener más cantidad de almidón), un buen caldo y un toque de queso al gusto, que suele ser parmesano. Hay quienes hacen el sofrito con mantequilla o la agregan al final, antes del queso, lo que también da untuosidad al conjunto. También es válido. Pero no, el risotto no lleva nata ni leche. Además, si prescindes de estos lácteos innecesarios en esta preparación, el aporte calórico baja considerablemente. Vamos a currárnoslo un poquito y verás cómo hacen la ola en la mesa, de punta a punta. ¿Comenzamos?

INGREDIENTES: para dos personas
·         150 gramos de arroz para risotto(o dos raciones de las tuyas)
·         1 calabacín mediano
·         8-10 gambas crudas
·         4 volúmenes de caldo de verduras  o agua
·         Dos dientes de ajo
·         Un trozo de puerro
·         Una nuez de mantequilla
·         Un trozo de queso al gusto(parmesano en este caso)
·         Un chorro de aceite de oliva
·         Pimienta negra al gusto
·         Sal

ELABORACION:
Es importante preparar todos los ingredientes y tener la mesa casi puesta, ya que es una preparación sencilla en la que no tardarás más de 20-25 minutos en tenerlo lista. Se debe degustar recién hecha o como mucho un reposo de 5 a 10 minutos.  Si pruebas el arroz una hora después de cocinado, te lo encontrarás pasado y pastoso…y ya no será un risotto.
Calienta el aceite a fuego fuerte y rehoga los ajos laminados y el puerro en brunoisse. Mientras tanto, en otro cazo, calienta el caldo o agua que hayas dispuesto para cocinar el arroz y cuece unos minutos las gambas, hasta que hayan tornado a penas a un color naranja vivo. Sácalas del cazo y cuela el caldo sobrante.
Una vez las verduras estén pochadas, añade el calabacín en cuadritos regulares y sigue rehogando para agregar el arroz y cocinar el conjunto unos minutos, hasta que el arroz se haya vuelto brillante y con un tono perlado. Añade sal, pimienta y un tercio del caldo caliente y pon la cazuela a fuego medio (potencia 6 de 9). Remueve el conjunto sin parar. Este es el momento que el arroz empieza a soltar el almidón y el guiso se convierte poco a poco en risotto.


Ve agregando el caldo según lo vaya demandando el propio arroz. Sigue las indicaciones del fabricante ya que hay arroces que piden 3 o 4 volúmenes de caldo. Es importante que esté caliente, para no cortar la cocción del risotto cuando vas lo añadiendo.
Cuando agregues caldo por última vez, rectifica de sal. Ahora puedes añadir las gambas peladas y cortadas y cuando el arroz esté listo y untuoso pon la nuez de mantequilla en medio para que se deshaga con el calor. Apaga el fuego y añade por último el queso rallado, mueve someramente y deja reposar el tiempo justo que tardes en coger los platos y servir una ración como la que te muestro.

martes, 13 de febrero de 2018

Pollo a la mostaza



Cuando estoy en casa un domingo, no me suelo liar en la cocina con cacharros y sartenes, por lo que busco una forma de cocinar fácil y limpia y, a poder ser, en un solo recipiente. Un domingo no está hecho para pasar horas de freganchín, ¿no crees? Es por ello que me gusta tirar de horno y, si mientras él cocina nos tomamos una copa con lo que más nos guste, el domingo se hace perfecto, ¿verdad? Pues vamos a ello.
INGREDIENTES:
Pechuga de pollo de ración
Yogur natural sin azúcar
Ajo
Jengibre
Sal
Mostaza Dijon
Miel
Papas cortadas en gajos
Zanahorias tiernas en rodajas
Perejil
Aceite de oliva

ELABORACIÓN
Debes poner la pechuga de pollo a macerar en el yogur, con una picada de ajo, jengibre y sal. Lo ideal es que hagas esto de víspera, pero bastará con 4 o 5 horas de antelación. Si lo haces de víspera guarda la preparación en la nevera pero si lo haces por la mañana lo puedes dejar en un lugar fresco, ya que el pollo debe entrar al horno a temperatura ambiente. Esto, hace que el pollo se quede más jugoso y tierno.
Precalienta el horno a 180ºC con ventilador y prepara la guarnición. En este caso la acompañé con papas y unas zanahorias que pedían a gritos ser horneadas. Como estas verduras tardan algo más en cocinarse, debes meterlas en el horno unos 15 minutos antes, en el mismo recipiente donde se va a asar la carne. Embadurna la guarnición con un majado de ajo, perejil, sal y buen aceite de oliva. Repártelas en el fondo del recipiente y hornea mientras terminas de preparar el pollo.
Escurre someramente el pollo del macerado y cubre la pieza con  la mostaza y la miel. Es importante que la miel vaya al final, así carameliza la superficie de la carne formando una corteza muy apetecible. Haz un hueco entre las verduras y coloca el pollo y hornear unos 20 minutos, o hasta que este cocinada y la superficie bien dorada. Procura no pasarte de cocción para que la carne no pierda jugosidad.

 

Presenta la pieza como te propongo en la foto junto a la guarnición. Te aseguro que necesitarás un par de rebanadas de pan para mojar en la salsita que se forma en la bandeja…


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Secreto de cerdo con miel y mostaza


Te voy a contar un secreto.Ya tenemos la Navidad de plena actualidad y hay que economizar los menús de estos días que tantos gastos conlleva. Hay casas donde corre el buen cava y se lonchea el mejor ibérico de pata negra, pero no nos engañemos, somos muchos los que no podemos permitirnos tales lujos culinarios. Yo te echaré una mano con un corte de cerdo que está muy bien de precio y queda de lujo con un buen adobo. Es la presa ibérica pero en este caso de cerdo blanco. Es una carne blanca de muy buena calidad que en mi zona se vende  por unos 6 €/kilo y es prácticamente igual de tierna y jugosa que su equivalente ibérico de bellota que se vende a unos 15€/kilo.
Hoy te la presento al horno, en una pieza para dos comensales acompañada de mezcla de papas y batatas con hierbas provenzales. Si completas el menú con una buena tabla de quesos, algo de pate o embutidos de tu zona te aseguro que tendrás una de cena de nochebuena low cost.

INGREDIENTES (dos personas):
·         Una pieza de secreto ibérico blanco de 400gr aproximadamente
·         4 papas pequeñas
·         2 batatas pequeñas
·         Una cucharada de mostaza de Dijon
·         Una cucharada de miel
·         Una cucharadita de pimentón ahumado
·         Sal marina gruesa
·         Un par de ajos machacados
·         Hierba al gusto para la guarnición de papas y batatas
·         Aceite de oliva virgen

ELABORACION:
Presenta la carne en una tabla de cocina para eliminar el exceso de grasa con un cuchillo bien afilado. Como la pieza viene en trozos irregulares intenta elegir uno que sea más o menos cuadrado y pueda asarse de manera homogénea. Guarda los restos cortados para otra preparación como por ejemplo un arroz o un fondo de cocido de alubias, tendrás un extra de sabor.
En el fondo de la cazuela donde vayas a hornear la carne, riega con aceite, sal,  pimentón y alguna mezcla de especias que te guste. Mete  la carne en la cazuela y cúbrela con la mostaza y luego la miel. Dale la vuelta y repite la operación de manera que toda la pieza quede cubierta con el macerado. Deja reposar al menos una hora para que la pieza se impregne de todos los sabores.


Aprovecha el tiempo de macerado para preparar la guarnición de papas y batatas. En otra cazuela, preséntalas en rodajas de un centímetro de grosor o en gajos, sin eliminar la piel. Ten en cuenta que la guarnición y la carne se deben asar en el mismo tiempo, así que no pongas las papas muy gruesas. Agrega aceite, sal, ajo machacado y tomillo para remover y mezclar todo el conjunto.
Precalienta el horno a 200ºC. Mi horno tiene una función especial de asar, que activa el ventilador, el grill superior y una resistencia en la pared posterior. Con un horno convencional, calienta a ambos lados con ventilador y hornea unos 25 minutos.
Veras que la carne esta cocinada, si al hacer un corte central, ves el interior blanco y sin jugos rosados.

Acompaña este manjar con un vino tinto al gusto y  un trozo de buen pan de campo…si es casero,como este que te propongo, mejor.



martes, 12 de diciembre de 2017

Confitura fina de tomates a la pimienta rosa






Esta variante de mermelada se me ocurrió casi sobre la marcha. La mayoría de las veces que me sobran tomates o están a buen precio y de temporada, aprovecho para hacer conservas: el tomate frito y el pisto son mis favoritos. Pero de vez en cuando también hago mermelada. En esta ocasión, pensé en innovar la receta con alguna especia o condimento poco común, pero todo lo que me venía a la cabeza eran hierbas provenzales que no casaban muy bien en dulce (tomillo, romero, laurel…). Entonces se me encendió la bombilla y pensé que un toque alegre con el dulce no estaría nada mal… además si me pasaba con el picante, el dulzor lo atenuaría. Finalmente fue todo un acierto, pues la mermelada adquirió una textura cremosa, casi de membrillo. Esta vez, preparada en Thermomix, pero apta para preparar en caldero, cocinando lentamente hasta que reduzca considerablemente y pasando por una batidora de jarra hasta conseguir la máxima finura… ¿Cómo de alegre te gusta a ti la cocina?


INGREDIENTES:

  • 400 gr de tomates maduros
  • 200 gr de azúcar normal
  • Una cucharadita de granos de pimienta rosa
  • Media cucharadita de harissa en polvo

ELABORACIÓN:
Como yo la preparé en mi Thermomix, tan solo tuve que trocear los tomates, quitándoles previamente el pedúnculo y alguna rozadura fea, agregar el azúcar y las especias en el vaso y programar 30 minutos a 100ºC en velocidad 2. Cuando acabe el tiempo, valora si debes dar más tiempo, dependiendo del grado de reducción del líquido. Debería reducir, para que quede bien espesa, al menos hasta la mitad del volumen inicial. Si no es así, programa 10 minutos más a Tª Varoma con el bocal abierto y a velocidad 2. Deja templar y tritura un minuto a velocidad progresiva 5-10.


Si no dispones de Thermomix, mira la forma tradicional de hacer mermelada en este post que te presenté hace unos meses con motivo del sexto aniversario del blog.
Esta mermelada no es exclusiva para rebanadas de desayuno, ni mucho menos. Prueba a untar una pieza de carne al horno con ella. No vas a creer lo jugosa que queda y el toque agridulce que le da a la preparación. Cuando la pruebes, se convertirá en un fondo de despensa para tus preparaciones cotidianas.





martes, 28 de noviembre de 2017

Queque de limon...y reunión blogueril




Con los años, voy teniendo claro que la técnica de elaboración de los bizcochos (queques si estás en Canarias o Latinoamérica) no es una ciencia exacta, ni mucho menos sigue un patrón común, pues a poco que te sumerjas en algunos blog de referencia, verás que hay muchos cambios, entre ellos.
No son más válidas unas recetas que otras, ni quedan más buenos unos queques que otros. No tiene nada que ver un bundcake de cacao y zanahoria con un bizcocho marmoleado de vainilla y chocolate. Dependiendo de qué ingredientes uses y en qué proporciones lo hagas y como los trabajes, obtendrás unos resultados diferentes.

Hay tantos bizcochos como reposteros por el mundo y prueba de ello es el Quequevento que organizamos un grupo de blogueros en Gran Canaria hace unas semanas En la sesión participaron Cristina de Edana Cuanta (autora del foto-collague),Reyes de Recetas para enamorar, Irmina de El zurrón de los postres, Esther de Repostería con emoción y Victoria De flores comestibles. Se trataba de hacer cada cual su queque básico, presentarlo (y comerlo) y luego poner en común las técnicas de elaboración, ingredientes y proceso de horneado…Victoria Casas fue la anfitriona y nos cedió su hogar para pasar una tarde diferente y divertida.

FOTO-COLLAGE CEDIDA POR CRISTINA MUNGUÍA
Mi propuesta fue un delicado y esponjoso queque especiado, horneado en molde de corona de 2 litros de volumen, aunque el que aparece en las otras fotos corresponda a la versión clásica, sin nueces ni especias. Después de varias pruebas de mezcla, ingredientes, técnicas y horneados, creo que he dado con la receta ideal. No es extremadamente dulce si demasiado graso y admite muchas variaciones en sabores e ingredientes extra como frutos secos u otras especias. También me resulta muy versátil ya que, se puede aumentar o disminuir la cantidad de mezcla porque por cada huevo puedes calcular la parte proporcional en el resto de ingredientes, dividiendo entre 4 y sumando o restando dicha cantidad por cada huevo que añadas o elimines. Al final de la entrada te dejo unos aspectos a tener en cuenta, que te resultarán muy importantes para entender el porqué de esta propuesta. Si no te desvías del camino, no fallarás nunca.  ¿Empezamos?

Ingredientes:
  • 4 huevos L
  • 150 gr de azúcar blanco
  • 50 gr de mantequilla
  • 100 gr de aceite de oliva
  • 150 gr de yogur natural
  • 250 gr de harina de repostería
  • 1 sobre de levadura química (7 gr)
  • Ralladura de un limón
  • Mezcla de especias al gusto(canela, nuez moscada, cardamomo)

 Elaboración:
Te voy a exponer la receta en un paso a paso para que te resulte más sencillo esquematizar el proceso:
Encamisa el molde elegido con mantequilla y harina o con spray antiadherente. Esparce unas nueces que cubran la base del recipiente. Precalienta el horno a 200ºC
  1. Separa las yemas de las claras.
  2. Monta con varillas eléctricas, las claras con la mitad del azúcar y reserva.
  3. Monta con varillas eléctricas las yemas con el resto del azúcar hasta que blanqueen y agrega la mantequilla hasta que se integre.
  4. Agrega a esa mezcla, sin parar las varillas, el yogur, el aceite y la ralladura de limón. Reserva.
  5. Tamiza la harina con la levadura química dos veces y reserva.
  6. Incorpora en la mezcla anterior, las claras montadas en tres veces, para evitar que se baje la mezcla.
  7. Agrega la harina tamizada de tres veces y termina de homogeneizar la mezcla, con movimientos envolventes, ayudándote de una espátula.
  8. Vierte la preparación en el molde y reparte sin manipular demasiado. Da golpes al recipiente, sobre un paño de cocina, para eliminar las burbujas de aire que se hayan podido formar al verter la mezcla dentro de él. Mete en el horno con calor arriba y abajo, sin ventilador, bajando la temperatura a 180ºC durante 45 minutos.
  9. Prueba la cocción del bizcocho pinchado en el centro. Si sale limpio, estará listo.

Aspectos a tener en cuenta
  • Los ingredientes que se conservan en nevera, deben estar a temperatura ambiente.
  • El azúcar debería ser blanca. Alguna vez he usado la  panela y no monta ni blanquea igual.
  • Si conectas el ventilador del horno, la superficie del bizcocho se puede abrir y salir barriguita. Dependiendo como quieras el acababo y como sea el molde, puedes elegir conectarlo o no. Pero baja la temperatura en 10 grados o el tiempo de cocción unos 10 minutos. Comprueba que este cocinado.
  • Hay muchas dudas en referencia al tipo de harina a usar. En esta ocasión prefiero usar harina de repostería, aun teniendo gasificantes incorporados, porque me parece que es más fina y ligera, aportando esponjosidad al resultado final. Además he aprendido que mientras más se tamice la harina, mejor. Hazlo al menos dos veces.
  • La grasa usada puede ser solo aceite, solo mantequilla o ambas en distintas proporciones, pero manteniendo la cantidad indicada. A mí me gusta añadir a la mezcla de azúcar y huevos la cantidad suficiente de mantequilla para que se forme una mousse ligera y aireada.

Queque de limón

Como habrás comprobado, es muy importante y común en la elaboración del bizcocho que la mezcla tenga la mayor cantidad de aire posible, al momento de entrar al horno. Creo que es el secreto fundamental para que salga esponjoso y no endurezca con los días…si llega a durar más de dos, que lo dudo….¡¡mmmmm!!
Solo falta intentar dejarlo reposar unas horas para degustarlo con una buena taza de té, café o chocolate caliente.
¡Disfrútalo!



martes, 7 de noviembre de 2017

Pisto de verduras




Este tradicional plato tiene su origen en la región de La Mancha y, aunque tiene diferentes variantes según la zona de España donde se cocine, todos tienen en común una fritada de pimientos, tomates y calabacín. Luego se pueden añadir otras verduras que tengamos de temporada como cebollas, ajos, puerros o berenjenas. En lo que refiere a la condimentación, se suelen agregar cominos molidos y sal, aunque esta no es mi opción favorita. ¿Quieres ver cómo lo hago yo? Pues sigue leyendo.

Ingredientes:
  • Una cebolla mediana*
  • Medio pimiento verde*
  • Un pimiento rojo*
  • Un par de dientes de ajo
  • Dos tomates maduros*
  • Un calabacín mediano*
  • Media berenjena*
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimentón ahumado
  • Una pizca de tomillo
  • Sal y pimienta al gusto
  • Un huevo (o 2) por comensal


Elaboración:
Preparemos las verduras para la fritada. Cortamos pimientos, tomates y cebollas en trozos regulares. A mí me gusta encontrar los trozos en la preparación final, así que lo cortamos todo en cuadros de 1,5 cm de lado aproximadamente. Reservamos separadamente.
Picamos el calabacín y berenjena en cubitos algo más pequeños, como de 1 cm de grosor y reservamos.
Calentamos un buen chorro de aceite en una sartén amplia y baja, tipo tartera, y sofreímos a fuego medio-alto (7 de 9) los ajos machacados con la cebolla y los pimientos. Cuando haya pochado un poco agregamos la berenjena y seguimos pochando. Luego agregamos el calabacín que, al ser más blando, tarda menos en cocinar. La berenjena bien cocinada aporta espesor a la preparación, por eso a la agregamos antes que el calabacín, que debe quedar más entero.
 
Seguidamente añadimos el tomate picado, las especias y tapamos la tartera. Bajamos el fuego a medio-bajo (4 de 9) y dejamos cocinar unos 10-12 minutos, removiendo de vez en cuando para favorecer el salseo del tomate. Templamos de sal y pimienta y dejamos reposar hasta el momento de comer.

Diez minutos antes de servir, encendemos la cocina a fuego vivo, hacemos tantos huecos como huevos vayamos a servir y los vertemos en la tartera. Tapamos y dejamos a fuego vivo 2 minutos. Apagamos el fuego y dejamos reposar. Mientras más tiempo pase, más cuajará el huevo…y menos podremos mojar la yema; eso lo dejo a tu gusto.
El mío, es el que ves en la foto…Y con una buena rebanada de pan casero, es una delicia poder mojar… ¡y lo sabes!
 


*Las cantidades de estos ingredientes se añadirán al gusto; pero bajo mi punto de vista deben sobresalir el pimiento rojo, el tomate y el calabacín.

martes, 24 de octubre de 2017

Setas al ajillo

Hoy te presento una receta que tanto sirve de guarnición de cualquier asado de carne, como una cena ligera. Resulta tan sencilla de preparar, que no te llevara más de 10-12 minutos en cocinarla. Eso sí, el único requisito imprescindible para que la receta salga redonda, es que las setas sean frescas y estén en buen estado. Vete al supermercado y cómpralas frescas. Elige una bandeja cuya fecha de recolección sea de un par de días atrás, como mucho. Hoy en día es relativamente normal encontrar este tipo de producto fresco en el mercado, ya que ha tenido una fuerte demanda gastronómica en los últimos años.
Yo te propongo la variedad Pleurotus ostreatus o, coloquialmente conocida, como seta de ostra , pero puedes usar la que más te guste, incluso unos simples champiñones, aunque no son de mi agrado, pues sueltan mucha agua durante su cocción.
Esta seta esta tan “de moda” que se comercializan para autocultivo y, aunque no he experimentado directamente con este formato, tengo conocidos que lo han probado y han conseguido hasta un kilo por cosecha. Me parece toda una experiencia verlas crecer a través del sustrato y cortarlas para consumirlas sobre la marcha en casa. Esta claro que esta opción de consumo no es de las más baratas, pero eso ya lo dejo a tu criterio.
¿Empezamos con la receta?


INGREDIENTES (para 2 raciones):

  • 200 gr de setas de ostra frescas
  • 2-3 dientes de ajo
  • Un buen manojo de perejil fresco
  • Un pizca de comino molido
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida
  • Un poco de pimienta de cayena
  • Aceite de oliva virgen extra
ELABORACION:
Cubre el fondo de una cazuela amplia y baja con un buen chorro de aceite y agrega los ajos laminados, la sal y la cayena*. Enciende el fuego y cuando los ajos empiecen a bailar en la cazuela, agrega las setas en trozos de unos 2 cm de lado. Prefiero que la seta este en tamaño mediano porque al cocinar, menguan un poco su tamaño.
Sube el fuego al máximo para dorar las setas durante unos 3-4 minutos durante los cuales agregarás los tallos de perejil bien picaditos y así dar sabor a la preparación. Reserva las hojas para el final, también picadas pero a grosso modo. Si las hojas se rehogan demasiado, pierden frescor y color.
Agrega la pizca de comino y la pimienta rectificando de sal. Justo al final, añade las hojas de perejil y remueve para unificarlo todo.
Acompaña esta cazuela con dos buenas rebanadas tostadas de este pan  para acompañar y mojar en el aceite, no vas a parar hasta dejar el plato limpio, ¡te lo digo yo!


*Si no te gusta un sabor  picante muy fuerte, retira la cayena antes de agregar las setas o simplemente no le pongas este ingrediente.

martes, 10 de octubre de 2017

Cebollitas confitadas.




A veces ocurre que en el mercado encuentras verdaderos tesoros de la naturaleza. Es lo que me pasó cuando acudí, como casi cada domingo, al mercado municipal de San Lorenzo, barrio cercano a donde yo vivo: dos bandejas rebosantes de cebollitas tiernas, rojas y blancas, se cruzaron en mi camino. Solo puedo decir que he visto fresas más grandes que esas cebollas. No podía marcharme sin dar buena cuenta de ellas, así que me llevé dos kilos de cada una; el resto del tiempo que duró la visita, por mi cabeza solo rondaba un par de ideas: cebollas confitadas y cebollas caramelizadas. 
En otras ocasiones he preparado mermelada de cebolla o cebolla caramelizada pero nunca lo había hecho con cebollas enteras rojas ya que no las había visto tan pequeñas. El destino me las había puesto allí, y no iba a dejar escapar la oportunidad… ¡Vamos allá entonces!

INGREDIENTES:
  • ½ kg de cebollitas rojas tiernas
  • Aceite de oliva virgen
  • Una pizca de sal
  • Dos cucharadas de azúcar panela


ELABORACIÓN:
Escoge las cebollas más pequeñas de la bolsa y pélalas con cuidado de no romper las capas, para evitar que se abran y rompan durante la cocción. 
Viértelas en un caldero amplio y bajo, tipo tartera, de manera que no se amontonen unas encima de otras. Cubre con aceite aproximadamente la mitad de la altura de las cebollitas, agrega un poco de sal y pon a fuego vivo hasta que caliente bien el contenido. Esto se hace para que doren un poco y tomen aspecto braseado. Seguidamente baja el fuego a potencia 4 de 9 y tapa la caldera. Si ves que hace mucho vapor y están hirviendo demasiado, baja más el fuego. No interesa que se hagan muy rápido. Es preferible que estén más tiempo a menos fuego, propiciando así la extracción y caramelizado de los propios azúcares de la cebolla. 

En mi caso, la tuve a fuego 3 de 9 durante unos 35-40 minutos. Estarán en su punto cuando al pinchar no notes las capas de la cebolla al atravesarlas. Si quieres acentuar el sabor a caramelo en el último momento, escurre el aceite en exceso y reservándola para otras preparaciones y espolvorea un par de cucharadas de azúcar panela sobre las cebollas, tapa la caldera y apaga el fuego. Se terminará de caramelizar con el calor residual. No es laboriosa de preparar, pero sí necesitarás un buen rato para que se cocine lentamente.



Es una verdadera exquisitez colocar un par de estas cebollas sobre una rebanada de pan y coronar la tosta con una rueda de rulo de cabra que posteriormente gratinarás en el horno. También puedes servirlas de acompañamiento de una deliciosa de ternera gallega al horno.

martes, 29 de agosto de 2017

Falafel


Hoy mi cocina se inunda de aromas árabes con una mezcla de especias que hará una explosión de sabores en tu boca. Así que si eres amante de lo exótico, esta es tu receta. A mí me gusta mucho porque es socorrida y además, una manera diferente de tomar legumbres. Si haces gran cantidad, puedes congelarlas sin enharinar y cuando te apetezcan, las sacas del congelador, las pasas por harina y fríes en abundante aceite caliente. En unos minutos tendrás una receta de diez por unos pocos euros. Triunfarás.

INGREDIENTES para 8-10 unidades:
150 gr de garbanzos remojados en agua durante 24-36 horas
150 gr de una mezcla al gusto de cebolla ajo y puerro
100 gr de zanahoria
Harina en cantidad suficiente para amasar
Un chorro de aceite de oliva o girasol
Sal negra del Himalaya
Perejil picado
Mezcla de especias morunas o curry al gusto
 ½ cucharadita de comino molido
Polvo de harissa (picante) al gusto
Harina para rebozar

ELABORACIÓN:
Tritura los garbanzos en una picadora eléctrica tipo 1,2,3 y reserva. Yo usé mi Thermomix. Pica a mano las verduras lo más finamente que puedas, ralla la zanahoria con el lado más fino de tu rallador y reserva.


Mezcla los garbanzos con las verduras en un bol amplio y agrega las especias y el perejil picado. Guíate de tu olfato, rectificando sobre la marcha. Incorpora el aceite de oliva y añade harina hasta que la pasta se deje manejar para hacer bolitas que no se desmenucen mucho. Yo añadí un par de  cucharadas. Deja reposar una hora en la nevera.
Haz bolas pequeñas del tamaño de una nuez o, si te gustan más grandes, como una pelota de pin-pon, pero ten en cuenta que si las haces demasiado grandes te resultará complicado manejarlas al rebozarlas y moverlas en la sartén. Mételas en el congelador una hora o hasta que endurezcan un poco.
Rebózalas en harina y fríelas en abundante aceite. No podrás resistirte a probarlos recién fritos… ¡Te lo digo yo!


En esta ocasión, como ves en la foto, acompañé el plato con unos bastones fritos de batata. Una delicatesen.






martes, 22 de agosto de 2017

Carrot Cake

En mi afán de buscar opciones más saludables, reduciendo la cantidad de azúcares y harinas refinados, a veces me gusta hacer este tipo de cakes de verduras.
En este caso, me incliné por la zanahoria rallada, pero también puedes usar calabacín triturado o puré de calabaza asada. Fíjate que en los ingredientes no encontrarás mantequilla, nata o leche. Incluso he sustituido uno de los dos huevos de la receta original por un plátano. No creo que haya que decir que así evitamos materia grasa de más, aportando un extra de azúcares sanos, minerales y vitaminas por doquier…
Cuando lo pruebes, casi no notarás la ausencia de estos ingredientes de los que no me gusta abusar. Eso sí, es un dulce cargado de energía, así que las porciones deben ser más reducidas. Como colofón final, cúbrelo con una capa de chocolate de buena calidad, el capricho será absoluto.

INGREDIENTES:
125 gr de zanahoria rallada
80 gr de azúcar panela
80 gr de harina de espelta blanca
50 ml de aceite vegetal (oliva o girasol)
7 gr de levadura química
Un huevo
Un plátano maduro
50 ml de zumo de naranja o manzana
Cobertura de chocolate:
200 gr de chocolate negro 70%
15 ml de aceite de girasol

ELABORACIÓN:
Este pastel no es nada complicado de preparar ya que no necesitas montar claras o blanquear yemas con azúcar.
Pon el horno a calentar a 200ºC con calor a ambos lados y encamisa con aceite y harina tu molde para cakes. El mío es metálico de 25 cm de largo.
Por un lado dispón los ingredientes secos de tu pastel, la zanahoria, el azúcar, la harina y la levadura tamizadas, y viértelos en un bol.

Por otro lado mezcla el plátano triturado, el huevo ligeramente batido y el zumo de naranja o manzana, e intégralos en la mezcla anterior. Agrega el aceite y remueve hasta que resulte una mezcla homogénea y sin grumos de harina.
 
Vierte la mezcla en el molde que ya tienes preparado y mételo en el horno previamente precalentado. Cocina a 180-200ºC durante al menos 50-60 minutos. Ten en cuenta que siempre doy valores orientativos de temperatura y tiempo, ya que cada horno es un infierno diferente y funciona de manera distinta. Lo único que no deberías hacer es abrir el horno hasta que haya pasado al menos, 2/3 partes del tiempo total de cocción, que en este caso sería de unos 40 minutos.
Mientras se hornea el pastel, prepara la cobertura, derritiendo el chocolate al baño maría y agregando el aceite al final para aportar fluidez a la cobertura. Reserva en el baño maría para que no se endurezca.
Una vez transcurrido el tiempo indicado, pincha el pastel para comprobar el punto de cocción. Si aún está líquido por dentro y necesita más tiempo, cúbrelo con papel de aluminio para evitar que la superficie se queme.

Saca el pastel del horno y déjalo enfriar media hora. Desmolda en la bandeja de presentación y cubre con la ganache que tenías reservada.
Para mi presentación, dejé que el chocolate cubriera toda la superficie pero no los laterales al completo, dejando entrever así la textura densa pero tierna de este maravilloso cake. Una vez lo pruebes… será un incondicional en tus meriendas… ¡palabrita!