martes, 24 de enero de 2017

Dorada a la sal




He probado el pescado de todas las maneras imaginables: desde crudo hasta frito, pasando por marinados varios, guisados u horneados en alguna salsa o mojo. Pero desde luego, la manera en la que más me gusta es a la sal. Es un método muy sencillo y limpio de preparar. Y no, ni te va a saber salado, ni pasado de cocción. El secreto reside en que la pieza de pescado esté entera (aunque a veces le quito la cabeza para hacer un caldo) y sin vísceras. Puedes dejarlo incluso sin descamar. El resultado es un pescado en su punto, cocinado en su propio jugo y grasa, ya que la capa de sal hace de protectora de la carne y no se pasa. Eso sí, hay un truco para saber cuándo está preparado, ¿quieres saberlo? Pues quédate y descúbrelo.

INGREDIENTES:
Una dorada de ración al gusto
Sal para hornear*

ELABORACION:
Enciende el horno a 250ºC con calor a ambos lados y sin necesidad de ventilador. Dispón una “cama” de sal en la fuente donde vayas a hornear el pescado y presenta la pieza sobre la misma. Cubre con sal la dorada hasta que no quede nada a la vista. Para que el resultado sea óptimo es muy importante que el pescado quede completamente sellado de sal. Cuando el horno esté caliente, mete la bandeja dentro. En unos 25-30 minutos estará listo. ¿Cómo saber si el pescado está cocinado? Fácil: Solo tienes que golpear la costra de sal. Si la notas dura como como una roca y no se deshace, sabrás que el pescado esta listo. Además, desprenderá un delicioso olor a mar.



Saca la bandeja del horno y deja reposar unos minutos. Puedes presentar la dorada con su costra de sal en el plato del comensal y que él mismo vaya descubriendo el tesoro. Si, por el contrario, has optado por una pieza más grande para varios comensales, golpea suavemente la costra de sal y despégala del pescado. Verás que se desprende sola con la piel y quedará a la vista las láminas del pescado. Presenta el pescado en una fuente grande y que cada comensal disfrute de su ración. Un verdadero manjar para los amantes del pescado. Mira cómo quedó la mía. Atrévete y verás como quedas como un rey en la mesa.

*Si no encuentras sal de hornear, no te preocupes. Usa sal gruesa a la que habrás añadido un par de cucharadas de agua para hacerla mas pastosa y que quede adherida al pescado.


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